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Salud Digestiva


La salud digestiva es un pilar clave en la prevención de enfermedades, tanto digestivas como sistémicas. Un aparato digestivo saludable no solo procesa y absorbe los nutrientes, sino que también actúa como una barrera de defensa y regulador del equilibrio interno del cuerpo. 

 

Un sistema digestivo en equilibrio reduce el riesgo de:

  • Gastritis
  • Reflujo gastroesofágico
  • Estreñimiento crónico
  • Síndrome de intestino irritable (SII)
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn)
  • Diverticulosis
  • Cáncer colorrectal

 

Ayuda a prevenir obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Un microbiota equilibrado contribuye al control de la inflamación sistémica, mejora la respuesta inmunitaria e influye en el estado de ánimo.

 

Claves para mantener una buena salud digestiva:

 

1. Consumir suficiente fibra dietética: Aumenta el volumen de las heces, mejora el tránsito intestinal y alimenta al microbiota beneficioso. Incluir alimentos como:

 

Frutas: manzana con cáscara, pera, plátano

Verduras: brócoli, espinacas, zanahoria

Leguminosas: lentejas, frijoles, garbanzos

Cereales integrales: avena, arroz integral, pan integral

 

2. Mantenerse bien hidratado: El agua facilita la digestión y ayuda a prevenir el estreñimiento.

Beber al menos 6–8 vasos de agua al día

Incluir infusiones suaves (manzanilla, menta)

Evitar bebidas azucaradas y con cafeína en exceso

 

3. Consumir alimentos fermentados y probióticos: Ayudan a mantener una microbiota intestinal saludable. Incluya alimentos como:

 

Yogur natural sin azúcar, Kéfir, Chucrut (repollo fermentado)

 

4. Incluir prebióticos en la dieta: Son el alimento de las bacterias buenas del intestino.

 

Ajo, cebolla, puerro, espárragos, plátano, manzana con cáscara, mango, granada, sandía, frutas secas como pasas y ciruelas (en moderación), avena integral, maíz en forma natural, arroz integral, legumbres, chía, semillas de girasol y calabaza.

 

5. Establecer horarios regulares para comer: Ayuda a sincronizar el ritmo digestivo y prevenir molestias como el reflujo o digestiones pesadas.

 

6. Comer despacio y masticar bien los alimentos: Facilita la digestión, evita la aerofagia (tragar aire) y mejora la saciedad.

Poner los cubiertos sobre la mesa entre bocado y bocado

Masticar cada bocado al menos 20 veces

 

7. Hacer ejercicio físico de forma regular: Estimula el movimiento intestinal y reduce el estrés.

Caminar 30 minutos al día

Hacer yoga o pilates 2–3 veces por semana

Subir escaleras en lugar de usar el ascensor

 

8. Controlar el estrés y dormir bien: El estrés altera la motilidad intestinal y puede agravar trastornos digestivos.

Dormir entre 7 y 8 horas por noche

Practicar respiración profunda, meditación o mindfulness

Tomarse pausas activas durante el día

 

9. Evitar el tabaco y el alcohol en exceso: Dañan la mucosa gastrointestinal y alteran el microbiota.





Unidad de Nutrición Clínica - HGSJDD


 

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